Ouro Preto, tierra de leyendas

Ouro Preto, tierra de leyendas

Ouro Preto es una ciudad histórica del estado de Minas Geráis. Fundada a partir de la fiebre del oro en la región, su atmósfera está cargada por el peso de todo el sufrimiento humano que implicó su creación.

Esta ciudad posee una energía ancestral, una presencia invisible que la puebla y que no sólo los médiums perciben, sino también, aquellas personas con un poco de sensibilidad que la visitan.

Esta fabulosa ciudad del siglo XVII, está edificada sobre las montañas mineras, donde tantas vidas fueron sacrificadas por la codicia. Sus construcciones albergan las leyendas de algunos personajes anónimos, tanto como la de sus personajes relevantes.

Las leyendas de Ouro Preto

Las leyendas de Ouro Preto

Tal es el caso de Tiradentes, el esclavo africano que conspiró a favor de los derechos de los esclavos mineros, que morían apiñados en los socavones debido a las inhumanas condiciones de trabajo.

Por aquellas épocas, los esclavos solían tragar parte del oro que recolectaban, para luego recogerlo y juntar suficiente para comprar su libertad a los traficantes de esclavos, teniendo como intermediarios a los curas del lugar.

Tiradentes fue un conspirador que intentó levantar una rebelión de esclavos contra la corona portuguesa en el siglo XVIII, pero fue capturado antes de lograr su cometido y su cuerpo fue descuartizado, siendo exhibido en la plaza, como forma de desalentar cualquier intento libertario. De acuerdo a la leyenda, el fantasma de Tiradentes habita en los socavones y pide a los fantasmas de los esclavos que coman mucho oro para conseguir su libertad.

La historia de Chico Rei, un rey africano convertido en esclavo, quien logró comprar su libertad y la de algunos de sus compañeros y fue convertido en rey de Vila Rica. Llegado a bordo del Madalena, junto con otros miembros de su familia, sólo él y su hijo sobrevivieron al viaje.

Llegó a Vila Rica a la mina de la Encardideira y logró comprar su libertad y la de su hijo. Compró la mina y luego fue comprando la libertad de sus compatriotas. Sus compañeros lo consideraban su rey. Este grupo se asoció con la hermandad de Santa Ifigenia y construyó la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Debido a su generosidad e ingenio, los esclavos libertos de la Vila Rica decidieron nombrarlo su rey y gobernó con sabiduría y generosidad, como vivió.

Otra de las leyendas es el escultor Francisco Antonio Lisboa, el Aleijadinho (1730-1814). Este escultor es uno de los principales exponentes del Barroco en América. A causa de una enfermedad que sufriera ya mayor, que lo dejó imposibilitado, fue apodado como el Aleijadinho (el Lisiadito). Hijo de un maestro de obra, conoció el oficio en su hogar. A pesar de ser mulato, logró su licencia de carpintero y ya en su primer encargo mostró sus talentos, cuando le fue encomendado el proyecto de la iglesia de San Francisco. No está clara la causa de su afección, podría ser la sífilis, la lepra o un reumatismo deformante. Su cuerpo fue deformándose hasta que no pudo trabajar, por tanto solicitó que amarraran sus herramientas a sus manos y así continuó trabajando. Así nació la leyenda del Aleijadinho. En la actualidad, este personaje es cuestionado por los historiadores, quienes llegan incluso a afirmar que ni siquiera existió. Pero esa cuestión no está demostrada.

De todas formas, las calles de Ouro Preto tienen sobrada presencia de fantasmas que la pueblan con sus historias de sufrimiento y sacrificio, de generosidad y talento. Bien vale una visita para experimentar estas presencias y si no las encontramos, de todos modos, la excepcional arquitectura de la ciudad nos transportará con su magia a los tiempos en que estos personajes la recorrían.

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