San Pablo

La magnificencia de sus dimensiones resulta definitivamente cautivadora. Unos cuantos minutos antes de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Guaruihos, la ventanilla del avión invita a descubrir y admirar el extenso territorio de la ciudad de San Pablo. De día, los numerosos edificios y rascacielos anticipan una de las características más notables de esta urbe donde viven alrededor de 10 millones de habitantes. De noche, las incontables luces sirven de guía para anunciar la inminente llegada a una de las ciudades más grandes del globo. Inmensa, moderna y vanguardista, exhibe su dinamismo a lo largo y a lo ancho de sus 1.530 km2.

Reconocida como el mayor centro comercial, financiero e industrial de Brasil, es también una importante capital cultural que conquista con sus tesoros arquitectónicos e históricos, que se combinan a la perfección con una amplia oferta gastronómica, hotelera y de espectáculos. Tal es su tamaño, que los números hablan por sí solos: 240.000 tiendas comercia­les, 31.000 taxis, 14.000 km de vías, 50 parques y áreas verdes, 150 teatros, 90 museos, 12.500 restaurantes y más de 10 millones de visitantes por año. Creada en 1554 por un grupo de jesuítas que encontró en estas tierras el lugar ideal para instalarse, hoy es reco­nocida como un relevante polo económico, que alberga el 75% de las grandes ferias de Brasil, es decir aproxima­damente 90.000 eventos internacionales anuales de la talla del San Pablo Fashion Week, la Bienal de Arte, el Gran Premio de Fórmula 1 о los partidos de fútbol en el mítico Estadio Morumbi.

La ciudad de San Pablo

No es de extrañar que esta ciudad sea conocida como la capital de los negocios, y es en esta definición donde las zonas de la avenida Pau-lista y Jardins adquieren un gran protagonismo. Sus al­tos rascacielos e importantes bancos invitan a descubrir un gran centro financiero embellecido por la arquitectu­ra de edificios emblemáticos como el Copan, cuyas curvas llevan el sello de Osear Niemeyer; el Italia, con un restaurante en el piso 42 que permite tener una vista panorámica; y el Aitino Arantes, construido en 1947, de 161 m e inspirado en el Empire State. Además de las modernas construcciones, también vale la pena cono­cer el Museo de Arte de San Pablo, donde todos los domingos se realizan ferias artesanales; la Catedral Metropolitana, que cuenta con el órgano más grande de América Latina; y el Parque de Ibirapuera, el pulmón de la ciudad, de 1,5 millón de m2. Las largas distancias y los congestionamientos de sus arterias, la convirtieron en la ciu­dad de los helicópteros. Con 220 helipuertos, San Pablo posee la mayor flota privada de helicópteros del mundo.

Un lujo que permite a los paulistas ir de casa a la oficina nada menos que por el aire. No habrá que olvidar reservar suficientes fuerzas para disfrutar de los paseos de compras y una vez que cae el sol, ir al encuentro de su cosmopolita vida nocturna. En constante movimiento, la ciudad más grande de América del Sur avanza al paso de las tenden­cias y las vanguardias que marcan su ritmo acelerado.

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2 Comentarios
  • Ricardo- Jueves 28 de junio de 2012

    Hola, el nombre de la ciudad es São Paulo, para que corrijan en encabezado por favor, gracias!

  • Miguel- Martes 23 de julio de 2013

    TRaducido al español sería San Pablo.

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