Bella ciudad colonial, considerada Patrimonio Histórico, Paraty preserva hasta hoy sus innumerables encantos naturales y arquitectónicos.
Pasear por el Centro Histórico de Paraty es entrar en otra época, donde el caminar es lento debido a las piedras “pés-de-moleque” de sus calles. Las construcciones de sus inmensas casas e iglesias traducen un estilo de época y los misteriosos símbolos masónicos que adornan sus paredes nos llevan a imaginar cómo sería la vida en Brasil antiguamente. La prohibición del tránsito de automóviles en el centro contribuye para que este viaje por el “Túnel del tiempo”.
La ciudad fue fundada en 1667 en torno a la Iglesia de Nossa Senhora dos Remédios, su patrona. Tuvo gran importancia económica debido a los molinos de caña de azúcar (llegó a tener más de 250), siendo considerada sinónimo de buena aguardiente.

En el siglo XVIII, se destacó como importante puerto a través del cual fluyó el oro y las piedras preciosas de Minas Gerais que embarcaban para Portugal. Debido a los constantes ataques de piratas, que se refugiaban en playas como Trinidade, la ruta del oro fue cambiada, llevando a la ciudad a un gran aislamiento económico.
Luego de la apertura del camino Paraty-Cunha, y principalmente luego de la construcción de la Carretera Rio-Santos en la década del ´70, Paraty se convirtió en polo de turismo nacional e internacional, debido a su buen estado de conservación e gracias a sus bellezas naturales.















