Cachaça: la verdadera caña brasilera

Cachaça

La apasionante gastronomía brasilera tiene en la cachaça su bebida insignia. No hay bar en todo Brasil donde no se ofrezca la cachaça en diversos tragos, y no hay viaje a Brasil donde no se pruebe esta bebida, un verdadero patrimonio cultural del pueblo brasileño.

Conocida por los extranjeros como la “caña brasilera” y por los locales como “pinga”, “Branquinha”, “chacha” o “caxa”, la cachaça (también “cachaza” en español) se define como la destilación de la caña de azúcar fermentada. Su concentración de alcohol oscila entre el 38% y el 51%, y puede agregarse hasta 6 gramos de azúcar por litro, según las disposiciones legales. Este tipo de aguardiente se elabora principalmente en los estados de Minas Gerais y San Pablo, de forma artesanal o industrial.

El origen de la cachaça se remonta a la época de la colonización portuguesa, cuando los colonos introdujeron la caña de azúcar en las tierras brasileñas. Al competir con el aguardiente portugués, el consumo de esta bebida estuvo prohibido en sus orígenes, hasta que se estableció el marco legal para su producción y comercialización.

En el siglo XIX su popularidad ya la convertía en el producto con mayor demanda en Brasil, objeto de creencias míticas y atribuciones curativas. Hoy, Brasil continúa siendo el primer productor y consumidor de la cachaça: más de un billón de litros se beben cada año en todo el territorio.

Variedades de cachaça

Cómo se bebe la cachaça

La cachaça puede beberse sola, disfrutándose sorbo a sorbo o de un solo trago. Para darle mayor calidad a su sabor, se la suele añejar en  toneles de roble. Belo Horizonte, considerada la capital nacional de los bares y de la cachaça artesanal, cuenta con un circuito especialmente dedicado a esta bebida (el “Cachaçatur”) donde es posible saborear miles de etiquetas diferentes en los boliches más pintorescos de la ciudad.

La elaboración más popular a base de cachaça es, indiscutiblemente, la caipirinha. Hablar de caipirinha es referirse al trago nacional de Brasil, presente en todos los encuentros y bares populares, tanto en la playa como en las ciudades. La elaboración es simple: cachaça, lima, hielo y azúcar. En un clima tropical como el brasileño, la caipirinha brinda un refrescante remanso, siempre adecuado para acompañar “petiscos” a base de frutos del mar.

Caipirinha

En su versión pura o en una dulce caipirinha, la cachaça siempre es más disfrutable si se procura un destilado de calidad. Por supuesto, por su alta graduación alcohólica, se recomienda beber con moderación y complementar con alimentos, ya sea una picada de quesos, frituras de pescado o un plato más suculento. La cachaça armoniza a la perfección con todo tipo de platillos.

Algunas recetas con cachaça

Deléitate con cócteles al mejor estilo brasilero  utilizando la cachaça como base de tus tragos.

Cachaça con ananá: Licuar dos medidas de cachaça, dos cucharadas de azúcar, 200 gramos de hielo molido, 4 cucharadas de jugo de ananá, 4 cucharadas de leche condensada y 4 hojas de menta fresca. Se consume bien frío.

Batida de Carnaval: Se prepara con dos partes de cachaça, seis partes de jugo de mango y dos partes de jugo de naranja. Licuar en la coctelera con hielo. Se puede agregar más cachaça a gusto.

Black Dog: Agitar en una coctelera con hielo azúcar morena, una hoja de albahaca, dosemdidas de ron añejo oscuro, media de cachaça, refresco cola y unas gotas de limón. Colar antes de servir.

Cranberry Caipirinha: Se elabora en un vaso alto lleno de hielo, incorporando primero una parte de cachaça y cuatro partes de jugo de arándanos rojos o fresas. Se mezcla bien con una cuchara y se agregan unas gotas de jugo de lima antes de servir.

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