En los últimos años, la Playa de Ferrugem ha devenido de pequeña aldea de pescadores a un importante centro turístico de Santa Catarina, atrayendo principalmente a los jóvenes por su cautivante vida nocturna. Rústico, descontracturado y con olas perfectas para el surf, Ferrugem es un oasis natural que invita a estadías serenas durante el día y animadas durante la noche. Conoce los principales atractivos de este balneario, sus actividades imperdibles y los rincones que no puedes dejar de visitar.
Surf en Praia da Ferrugem

Bahía extensa enclavada entre dos morros, la Praia da Ferrugem oficia como capital del surf en Brasil. Las olas de bravía constante –gracias a la generosidad de los vientos- son un desafiante deleite para surfistas de todas partes que se acercan a la playa para entrenar, competir o simplemente pasar un rato ameno.
El nombre de Ferrugem (“herrumbre”, en portugués) proviene del color ocre que adquieren las aguas durante los días de tormenta. No obstante, el clima es en general benigno en esta región, con largas jornadas soleadas para disfrutar del mar y la arena desde la mañana hasta la noche. En temporada alta, miles de atractivos jóvenes se instalan en la playa acompañando la actividad de los surfistas.
La noche de Ferrugem

Las cinco cuadras de extensión del centro de Ferrugem adquieren a la noche una faceta opuesta a la tranquilidad del día. Decenas de bares y clubes nocturnos ofrecen su enérgica diversión a la multitud de jóvenes que llegan para vivir las noches más animadas de Santa Catarina. Los turistas se apropian de la calle principal paseando de bar en bar y realizando una gran fiesta que continúa hasta el amanecer. En temporada alta, este vibrante panorama se renueva los siete días de la semana.
Praia da Barra

La desembocadura de la “Laguna Encantada” y el “Morro del Indio”, antiguo cementerio indígena, separan a Ferrugem de la Praia da Barra. Desde allí se obtienen preciosas vistas de la bahía, en un entorno que invita al descanso y a la insaciable contemplación del paisaje. Por su mayor serenidad, es una playa de espíritu familiar y muy atractiva para la pesca.
Praia do Rosa

A solo 12 kilómetros de la Playa de Ferrugem, esta bahía vecina tiene más de dos mil metros de extensión y es considerada una de las más bonitas del mundo. El paisaje de arena clara y aguas transparentes (escenario de prestigiosos eventos de surf) se completa de morros, lagos y senderos que incitan a la aventura.
Un paseo por Garopaba

Si te estás quedando en Ferrugem, no puedes perder la oportunidad de visitar Garopaba, un importante balneario situado a solo 5 kilómetros. Hasta que fuera descubierto por los turistas, Garopaba era apenas una villa de pescadores, y sus construcciones más antiguas pueden observarse a lo alto de un morro, donde se ubica la plaza central (sede de una colorida feria artesanal cada tardecita) y la pintoresca iglesia colonial. Desde hace ya algunas décadas, la localidad ha crecido ofreciendo modernos servicios turísticos y convirtiéndose en uno de los grandes resorts de Santa Catarina.
Playa de Barrinha

Esta pequeña playa se sitúa al sur de Ferrugem, junto al morro que la separa de Praia da Barra. Los vestigios indígenas de este monte imprimen un valor especial a esta playa, pasaje predilecto de las caminatas por la costa de Ferrugem.
Sandboard en Playa do Ouvidor y Playa Siriú

Por un sendero de dos kilómetros que parte de Praia da Barra se llega a estas playas aisladas y de apariencia desértica, coronadas por enormes dunas ideales para el sandboard. Desde lo alto de estos médanos se aprecia un bellísimo paisaje de costas y morros. Si deseas aprovechar estas pendientes para deslizarte, puedes alquilar equipos en el centro de Ferrugem.
Isla de Coral

A solo 50 minutos en barco desde la ensenada de Garopaba, se encuentra esta pintoresca isla caracterizada por su faro añejo y sus paredones de piedra con muestras de arte rupestre. Un paseo que combina a la perfección el turismo ecológico con el interés cultural.
Las cachoeiras

A 15 kilómetros de Ferrugem se sitúa un conjunto de hermosas cascadas (“cachoeiras” en portugués) que los adeptos al ecoturismo no pueden dejar de visitar. Los saltos de agua (entre los que se distinguen la Cascada Encantada y la de Macacú) forman piscinas naturales de aguas límpidas, aptas para el esnórquel.










