Ecoturismo y turismo aventura en Natal

Ecoturismo y turismo aventura en Natal

Las bellezas naturales de Natal no se restringen a la contemplación, sus escenarios son tan atractivos que resultan bien aprovechados en la práctica del ecoturismo y turismo aventura en Natal.

Indudablemente que los deportes acuáticos son los favoritos en esta ciudad, siendo los principales el windsurf, el surf, en la playa de los Artistas y en la Punta negra. Las piscinas naturales sirven como asiento para la práctica del buceo, mientras que las dunas son escenario de emocionantes paseos en buggy o rallys en 4x4, motos y camiones. Los amantes del senderismo o trekking encuentran su sitio en las sendas del Parque de las Dunas, enclavado en un área de preservación ambiental. Hasta el cielo se ve invadido por los deportistas a bordo de sus ultraligeros sobre la playa de Genipabú.

La naturaleza ha sido generosa con la capital de Rio Grande do Norte, aunque pequeña de tamaño, es una de las principales en turismo en Brasil. Su fama está justificada por sus bellezas naturales, la hospitalidad de su gente y la deliciosa gastronomía típica del estado.

 

La práctica del ecoturismo en Natal

La práctica del ecoturismo en Natal

Natal tiene un sitio para cada ecoturista, tanto para el que viaja con su familia y desea visitar las playas de la zona urbana, o los municipios vecinos. En el litoral sur está la playa de Punta Negra, que ofrece una preciosa vista del Morro do Careca, con una imponente duna de arena en medio de la densa vegetación. Este paisaje es uno de los íconos de la ciudad.

Una de las principales playas del estado es Genipabú, donde podremos pasear sobre el lomo de exóticos dromedarios, cual si surcáramos las arenas del Sahara, o pasear por las sendas para buggy, ambos paseos inolvidables.

Pero no sólo playas tiene Natal para ofrecer a los turistas ecológicos, también cuenta con un itinerario cultural de excepción, con sus construcciones históricas, como la Fortaleza de los Reyes Magos, situada en la unión de la Playa del Fuerte con el río Potengi. Esta fortaleza fue testigo de la fundación de la ciudad y fue construida algunos años después del descubrimiento de Brasil, para proteger la entrada de Rio Grande, de los invasores extranjeros.

El barrio de la Ribeira rescata también un poco del pasado de la ciudad, que ya tiene más de 400 años de fundada. La región cuenta con centros históricos con arquitectura de distintas épocas, como la Rua Chile, con sus barcitos estilizados y palcos para shows musicales.

Las opciones son muchas en esta pequeña ciudad que cuenta con una infraestructura turística de buena calidad y algunas de las ventajas de las ciudades pequeñas. Y para quien busca el calor y las playas, Natal le asegura sol casi todo el año, lo que permite a los visitantes llegar hasta la ciudad en cualquier época del año.

Deportes náuticos para el turismo aventura en Natal

Buceo: La vida marina es riquísima en las piscinas naturales de Natal. Los arrecifes de coral permiten disfrutar de la vida marina hasta a los novatos en las técnicas de buceo, pues basta con un snorkel para poder practicar el buceo. Las piscinas naturales más buscadas están en Maracajaú y sonL Pirangi y Perobas.

Windsurf y kitesurf: Los amantes de estos deportes se reúnen en Ponta Negra, pero quienes buscan vientos fuertes, van a la zona de São Miguel do Gostoso, a 120 kilómetros de Natal.

Ultralivianos: Los paseos en ultralivianos permiten observar un mar de arenas y lagunas.

Off-road: Natal es una de las ciudades más buscadas para los rallys en vehículos 4x4, camiones y motos. Los paseos y competiciones tienen lugar en medio de las playas y cañaverales, creando verdaderos laberintos. Los más osados pueden continuar hasta Fortaleza, en un viaje de cuatro días a lo largo de 800 kilómetros de playas.

Surf: Ponta Negra atrae a los surfistas de todos los niveles con sus grandes ondas. También la playa de los Artistas cuenta con adeptos.

Trekking: El Parque de las Dunas es el segundo mayor parque urbano del país y cuenta con una vegetación de Mata Atlántica, es el sitio preferido de los senderistas por sus sendas en buen estado y bien señalizadas. Entre las sendas más conocidas están la Ubaia-Doce, con 2.800 metros. La Peroba con 1.400 metros y la Perobinha, con 800 metros. Durante la caminata es posible apreciar las dunas, la vegetación y la fauna como arañas, aves.

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