Parque Nacional de Brasilia

Parque Nacional de Brasilia

Una de las mayores atracciones que tiene la capital brasileña sin dudas es el Parque Nacional de Brasilia, que se encuentra en la parte norte de la localidad ocupando cerca de 30.000 hectáreas. Se considera que es el espacio natural más grande del mundo dentro de un área urbana.

Dentro de esta inmensa superficie natural se puede encontrar todo tipo de animales salvajes como el lobo de crin en peligro de extinción, el oso hormiguero grande, armadillos gigantes, jabalíes, carpinchos, ciervos de las pampas, jaguares y anacondas en los humedales, los cuales si bien pueden ser apreciados por los visitantes, se encuentran fuera del alcance de los mismos por lo que no representan ningún peligro.

Por otro lado también se pueden encontrar una gran variedad de plantas y vida silvestre, como una gran cantidad de árboles que hacen que el Parque Nacional sea considerado el pulmón de la ciudad. Además prácticamente en el centro del mismo se halla el lago Santa María, que provee a Brasilia de toda el agua que necesita.


Parque Nacional de Brasilia

Los turistas que se acercan al parque pueden recorrerlo sin peligro alguno de toparse con los animales salvajes, ya que existen dos caminos diseñados exclusivamente para que los visitantes puedan apreciar las maravillosas postales naturales que tiene el parque.

Estos senderos se recorren a pie a través de los frondosos bosques, y llevan las denominaciones Capivara y Agua Cristal. El primero de ellos tarda unos 20 minutos, mientras que el otro te lleva un poco más lejos demandando una hora a quienes desean recorrerlo en su totalidad.


Piscinas del Parque Nacional de Brasilia

Si bien esta actividad la realizan casi todos los turistas que visitan el Parque Nacional de Brasilia, el atractivo más famoso son sus dos grandes piscinas de aguas minerales naturales que se encuentran en el corazón de este sitio turístico. Sus minerales y nutrientes tienen la particularidad que suelen ser utilizados para la curación.

Sin dudas este es uno de los lugares que no puede dejar de ser visitado cuando se viaja a Brasilia. Sin embargo es importante tener en cuenta que existe un límite para el número de visitas, con el fin de asegurar la conservación del parque. Por este motivo los fines de semana, que es cuando acude más gente, lo ideal es estar en el lugar antes de las 8:00, momento en que se habilita la entrada al parque. Para acceder al mismo se debe pagar un ticket de 8 reales (4,5 dólares).

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