La magnífica Catedral de Brasilia

Catedral de Brasilia

Cuando se viaja a la capital brasileña un lugar que no puede dejar de ser visitado es la Catedral de Brasilia, la cual por su maravilloso diseño y estructura atrae a todos los turistas, independientemente de si son afines a la religión católica o no.

La misma se encuentra en solitario en un gran terreno ubicado en la esquina que forman las calles L Dois Sul y S Dois Leste, por lo que puede ser vista desde lejos por las personas que pasean por las grandes avenidas de la zona.

Quien estuvo a cargo de la construcción de esta maravillosa iglesia, conocida como Catedral Metropolitana Nossa Senhora Aparecida, fue Oscar Niemeyer, quien en 1970 logró concluir esta verdadera obra de arte, considerada uno de los principales centros de atracción de la capital brasileña.  

Catedral de Brasilia

La Catedral se encuentra “enterrada” en el suelo, motivo por el cual desde afuera solo se ve la enorme cúpula de vidrio, compuesta por 16 pilares curvos intercalados por los magníficos vitrales que garantizan que la planta ubicada debajo del nivel del suelo tenga iluminación natural. El conjunto de estos pilares representan dos manos levantadas hacia el cielo.

La iglesia está rodeada de un enorme espacio verde que cuenta con bancos donde la gente suele sentarse no solo a admirar su estructura, sino también las cuatro esculturas de bronce de tres metros de altura, las cuales representan a los evangelistas y fueron elaboradas por Alfredo Ceschiatti.


Catedral de Brasilia

El interior de la Catedral, donde caben 4.000 personas, tiene una forma circular de unos 70 metros de diámetro, y en el pueden encontrarse una gran cantidad de esculturas como los ángeles suspendidos, cuadros de Athos Bulcão, y las pinturas de Di Cavalcanti que representan los pasos de la Pasión de Cristo. Además hay una réplica de la Sabana Santa de Turín, que fuera utilizada para cubrir el cuerpo de Jesucristo tras su crucifixión.

Todos los turistas que quieran acercarse a conocer la Catedral de Brasilia pueden hacerlo todos los días, con excepción de los horarios donde se realizan las Misas. Estos son de martes a viernes a las 12:15 y 18:15, los sábados a las 17:00 y los domingos a las 08:30, 10:30 y 18:00. Durante las misas no se permite la presencia de visitantes.

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