La principal terminal de tráfico aéreo nacional e internacional del estado de Pará es el Aeropuerto Internacional de Belém, también denominado Aeropuerto de Val-de-Cans por la zona en que se emplaza. Así se llamaba la antigua hacienda que hoy alberga al aeropuerto, construido en 1938 y oficialmente inaugurado como terminal internacional en 1959. Su última gran remodelación y ampliación fue en el 2001.
En los últimos años, el Aeropuerto de Belém se ha consolidado como el más activo del norte de Brasil, núcleo de conexión entre la región y el resto del territorio brasileño. La terminal sirve a numerosos vuelos de cabotaje desde y hacia las ciudades más importantes de Brasil: Manaus, Belo Horizonte, Rio de Janeiro, San Pablo, Brasilia, Fortaleza, Foz de Iguazú, Recife, Porto Alegre, Salvador y muchas otras localidades. También operan líneas con destinos internacionales como Miami, Cayena (Guayana Francesa) y Zanderij (Surinam).
Las líneas que operan en el aeropuerto son las brasileñas Cargo Airlines, Azul, Gol, META, Passaredo, Pantanal, Puma Air, TRIP y Varig Log, a las cuales se suman la francesa Air Caraïbes y la surinamesa Surinam Airways. En el 2010, el tránsito de pasajeros por el aeropuerto alcanzó la cifra de 2, 57 millones. También en ese año, el aeropuerto incluyó en su denominación el nombre de Júlio Cezar Ribeiro, un ilustre paraense nacido en el siglo XIX e inventor del balón de gas, el mayor dirigible de la época.
Comodidades del Aeropuerto de Belém

La villa de Vals de Cans, donde se sitúa el Aeropuerto, queda a unos 12 kilómetros del centro de Belém. Hay numerosos autobuses, shuttles y taxis que conducen de la terminal a la ciudad. También hay varias calificadas compañías de alquiler de coche en el interior del aeropuerto, para arribar a Belém con la comodidad de un vehículo a disposición.
El aeropuerto brinda al viajero una gama completa de servicios para garantizar su comodidad. Bancos, cajeros automáticos, cambio de divisas, correo, Internet Wi-Fi, teléfonos públicos y sector Vip son algunas de las facilidades. Para hacer más grata la espera, hay locales gastronómicos al igual que tiendas de souvenirs artesanales, regalerías, free shops y quioscos de prensa.
El estacionamiento del aeropuerto posee 700 plazas, algunas de ellas especialmente reservadas para minusválidos. Si bien no hay hoteles dentro de sus instalaciones, existen alojamientos en los alrededores y en el centro de Belém que ofrecen prácticos traslados a sus huéspedes. Pensando en quienes arriban de vacaciones a Belém, el aeropuerto cuenta con agencias de viajes e información turística para no perderse ningún atractivo durante la estadía.
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